Lilian

Bahia Blanca

Lilian nació en 1956 y fue dada en adopción en Bahía Blanca. Recién de adulta se enteró de esta situación, a través de una tía, y desde ese momento comenzó una búsqueda incansable por conocer su verdadera historia.

Recurrió a todos los grupos y espacios de búsqueda posibles, sin descartar ningún medio. En 2018 conoció la herramienta del ADN ancestral y decidió realizarse el test, inicialmente con el objetivo de conocer su etnia. En sus resultados comenzaron a aparecer coincidencias, en su mayoría personas de Dinamarca, que con el tiempo logró vincular con familias de la zona cercana a donde ella había nacido.

En 2023, ya muy activa y con buen manejo de plataformas como FamilyTree y MyHeritage, Lilian se contactó con una joven que era administradora de un enorme árbol genealógico y con quien sospechaba tener algún tipo de vínculo. Esta joven le propuso a su abuela, una mujer de 82 años, realizarse el test de ADN en FamilyTree. La abuela aceptó, y cuando llegaron los resultados, el nivel de ADN compartido con Lilian era muy alto.

A partir de ese momento comenzó un camino de búsqueda mucho más profundo a través del ADN. Tanto la joven como su abuela se convirtieron en colaboradoras fundamentales, compartiéndole la historia familiar y toda la información de ese gran árbol genealógico.

Con un número significativo de ADN compartido con esta señora, Lilian decidió pedir ayuda a Nuestra Primera Página. En julio de 2024 se le asignó como Ángel de búsqueda a Marisa Olmedo, con la coordinación de Gonzalo Villarreal Rocca.

Juntos comenzaron a analizar los datos de ADN y el árbol genealógico. Pudieron detectar que los abuelos de esa señora eran los que Lilian tenía en común, pero para tener mayor certeza era necesario testear a otros descendientes de distintas ramas, con el objetivo de ubicar con precisión la posición de Lilian dentro de ese gran árbol familiar.

Mientras tanto, la joven dueña del árbol organizó un encuentro familiar, cumpliendo el deseo de su abuela de reunir a distintas generaciones. Lilian fue invitada. Era su primera oportunidad de conocer en persona a quienes podían ser sus familiares biológicos. El encuentro fue profundamente emocionante, una mezcla de miedos, expectativas y esperanzas.

Paralelamente, el equipo continuaba con el trabajo de escritorio: análisis de nombres, fechas, acontecimientos familiares, posibles lugares donde habían vivido, cruces de información y construcción de hipótesis.

Finalmente se decidió realizar el test de ADN al Señor R, quien con gran empatía y generosidad aceptó. Cuando llegaron los resultados, la relación indicaba: “primo hermano”. Con esto se pudo confirmar quiénes eran los abuelos de Lilian.

El proceso, desde la intervención de Ángeles de Búsqueda, llevó aproximadamente un año y medio. Fue un camino con altibajos, con familiares muy abiertos y colaborativos, y otros con tiempos más lentos, miedos y silencios que parecían cerrar puertas. Hubo momentos en los que Lilian sentía ganas de abandonar, y otros en los que avanzaba con firmeza, enfrentando su historia.

Cada vez que surgía la posibilidad de un probable padre o madre, Lilian armaba collages comparando fotos: de esas personas, de ella misma y de sus hijos, en distintas etapas de la vida. En cada imagen había emociones, preguntas y una enorme necesidad de verdad.

Resolución del caso

Lilian logró contactar a N y D, prima y primo hermanos del Señor R. Al poco tiempo, ambos accedieron a realizarse el test de ADN en simultáneo. Los resultados se subieron a Argenética y FamilyTree pasada la medianoche.

Lilian viajó hasta la casa de N para abrir la página juntas y conocer los resultados al mismo tiempo. Ese 27 de enero de 2026, pudieron confirmar lo que cambiaría su historia: eran MEDIO HERMANAS.

De esta manera, se pudo establecer quién era el padre biológico de Lilian, a quien no llegó a conocer, ya que había fallecido en 1997. Sin embargo, a través de su media hermana y de la familia paterna, Lilian pudo conocer su historia, construir un nuevo vínculo familiar, reconstruir su identidad y también la de sus hijos.

Lilian pudo visitar el lugar donde descansan los restos de su padre biológico, quien quizás nunca supo de su existencia, fruto tal vez de un amor de juventud, en la época en que él cumplía el servicio militar en Puerto Belgrano, en 1955.

La búsqueda de su madre, por ahora, continúa sin datos concretos. Queda la esperanza de que en algún momento aparezca una nueva coincidencia de ADN o algún recuerdo que permita seguir completando esta historia.

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